Los doce sirvientes habían despertado por fin, las 6 magistrales habitaciones para cada pareja estaban listas para ser ocupadas. Poco a poco la abandonada casucha se transformaba en la mansión propia del hechicero de plata. Su hijo esperaba con una sádica y a la vez suave sonrisa mientras su padre caminaba en calles desoladas disfrazado de mortal. El día parecía noche, de tan desiertas que estaban esas calles, nadie vería toda la magia consumada en esos lugares.
Los pasos del mago platinado resonaban por la calle, mientras se aproximaba a su destino. De repente, algo llamó su atención. El fétido aroma de la muerte llenó sus fosas nasales. En una de las abandonadas esquinas se encontraba el cadaver de un perro. Un chucho de color negro, de pelaje sucio y cuyos afilados colmillos seguron no pudieron rasgar la carne del culpable que lo atropelló. El brujo de la esperanza de repente dibujó una sonrisa agradable en su rostro. Un montón de mariposas blancas revolotearon alrededor del animal, las cuáles se introdujeron como picos de buitres al cadaver.
"Despierta y levántate"
Del olvidado cuerpo, una neblina blancuzca comenzó a salir. Poco a poco tomando forma: patas, orejas, uñas, pelaje, hocico... y ahi, frente a él, se encontraba moviendo la cola el perro. Su cuerpo seguía tirado en el piso, pero su esencia ahora tenía un nuevo envase. El hechicero de la esperanza sonrió una vez más...
"Te llamarás, cancerbero... y cuidarás de las puertas de mi paraiso" El perro sólo respondió con un alegre ladrido
Los pasos del mago platinado resonaban por la calle, mientras se aproximaba a su destino. De repente, algo llamó su atención. El fétido aroma de la muerte llenó sus fosas nasales. En una de las abandonadas esquinas se encontraba el cadaver de un perro. Un chucho de color negro, de pelaje sucio y cuyos afilados colmillos seguron no pudieron rasgar la carne del culpable que lo atropelló. El brujo de la esperanza de repente dibujó una sonrisa agradable en su rostro. Un montón de mariposas blancas revolotearon alrededor del animal, las cuáles se introdujeron como picos de buitres al cadaver.
"Despierta y levántate"
Del olvidado cuerpo, una neblina blancuzca comenzó a salir. Poco a poco tomando forma: patas, orejas, uñas, pelaje, hocico... y ahi, frente a él, se encontraba moviendo la cola el perro. Su cuerpo seguía tirado en el piso, pero su esencia ahora tenía un nuevo envase. El hechicero de la esperanza sonrió una vez más...
"Te llamarás, cancerbero... y cuidarás de las puertas de mi paraiso" El perro sólo respondió con un alegre ladrido
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trarse en mundos de lo más bizarros. El juego puede llegar a no ser nada divertido si no le buscas un sentido, caminar a lo estupido buscando objetos que a primera vista parecen inútiles en mapas MUY abiertos. Los objetos lo que hacen es transformarte a ti o a tu entorno para que ocurran cosas.